Familias felices y unidas, caras sonrientes, felicidad en forma de objetos, días tranquilos y soleados.. Curioso cómo desentona la realidad de los publicistas con las caras largas, prisas, tristeza y frialdad a la que desgraciadamente nos hemos acostumbrado.
Los publicistas, en realidad, son estupendos contadores de cuentos. Lástima que ellos no lo saben.
ResponderSuprimirAdelante.
ResponderSuprimirSr Rick, más que cuantacuentos, cuentistas diría yo, que aunque se parecen, no es lo mismo. Como siempre un placer tenerle por aquí :)
ResponderSuprimirPitt Tristán, tu comentario me ha dejado fascinada a la par que intrigada, no sé si es una invitación al avance en la vida en general, o si es un consejo para Fernando Alonso. En cualquier caso tienes toda la razón, hay que ir adelante. Siempre.
Saludos.
Es cierto: Nos empecinamos en desoír a los publicistas que nos indican el camino verdadero hacia la felicidad de plástico.
ResponderSuprimirQuerido Blogger, ¿por qué me borras mis propios comentarios? ¿Eh? ¿Por qué?
ResponderSuprimirBueno, en vista de que sólo se ha perdido mi propio comentario, voy a hacer un replay con más o menos lo mismo:
Sr Rick, más que cuenta cuentos, cuentistas, diría yo. Un placer tenerlo por aquí, como siempre.
Pit Tristán, no entiendo muy bien el significado de su comentario, ¿es una recomendación ante la vida en general? ¿Un consejo para Fernando Alonso en particular? En cualquier caso, tiene usted toda la razón, hay que ir hacia adelante, siempre.
Luis, si por los publicistas fuera tendríamos nuestra propia tienda de campaña en los centros comerciales. Hacer vida allí es lo único que a algunos les falta.
Un saludo, y a ver si a la segunda va la vencida! :P
M., te he dejado un premio en mi blog, cuando puedas pasas a recogerlo.
ResponderSuprimirSe dice que la publicidad nos vende sueños... ahora bien, ¿por qué motivo querria yo los sueños de otros?
ResponderSuprimirMe alegro de pasar por tu blog de nuevo!
Es curioso que pusiera en mi comentario "adelante" justo en el post en que su autora no siguió adelante. Algo así como la sincronicidad, término que acuñaron Wolfgang Pauli y Carl Gustav Jung sobre la gran teoría de las casualidades.
ResponderSuprimirVuelve ya M! T___T
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